SOCOMEC analiza los desafíos energéticos de los data centers ante el crecimiento de la inteligencia artificial y la criptoeconomía
El avance de la inteligencia artificial (IA), los servicios en la nube y la criptoeconomía está incrementando las necesidades energéticas de los centros de datos. SOCOMEC analiza cómo esta transformación digital plantea nuevos retos para las infraestructuras eléctricas y destaca la importancia de contar con sistemas de alimentación eficientes, escalables y preparados para garantizar la continuidad del suministro.
La expansión de las tecnologías digitales está transformando los procesos de tratamiento de datos, la prestación de servicios online y la gestión de operaciones digitales. Sin embargo, detrás de estas actividades existe una infraestructura física que requiere un suministro eléctrico constante para mantener su funcionamiento.
Mientras que la inteligencia artificial necesita servidores equipados con procesadores especializados para entrenar y ejecutar sus modelos, los servicios de computación en la nube utilizan recursos informáticos alojados en centros de datos remotos. Por su parte, la minería de Bitcoin emplea equipos de cálculo que participan en el mecanismo de prueba de trabajo utilizado para garantizar la seguridad de su red.
Aunque estas aplicaciones responden a finalidades diferentes, todas comparten una característica: su dependencia de infraestructuras tecnológicas con necesidades energéticas significativas.
En este contexto, SOCOMEC pone el foco en la importancia de la planificación energética, la monitorización y los sistemas de alimentación crítica para responder a las nuevas exigencias de los data centers.
El consumo energético de los data centers continúa aumentando
El crecimiento de la actividad digital implica una mayor utilización de servidores, redes de comunicaciones, sistemas de refrigeración y equipos de distribución y alimentación eléctrica.
Estas infraestructuras deben dimensionarse teniendo en cuenta las cargas de trabajo que soportan, especialmente ante la expansión de la inteligencia artificial generativa, que requiere una elevada capacidad de procesamiento.
La incorporación de aceleradores y procesadores de alto rendimiento está aumentando la concentración de potencia eléctrica en espacios reducidos, lo que introduce nuevas exigencias en el diseño de los centros de datos.
Según el informe Energy and AI de la Agencia Internacional de la Energía (IEA), los centros de datos registraron un consumo eléctrico aproximado de 415 TWh durante 2024, equivalente al 1,5 % de la demanda mundial de electricidad.
Las previsiones recogidas en el escenario base del organismo apuntan a que esta cifra podría alcanzar los 945 TWh en 2030, lo que supondría más del doble del consumo registrado seis años antes.
Además, la electricidad destinada a los servidores acelerados, impulsados principalmente por aplicaciones de inteligencia artificial, podría experimentar un crecimiento medio anual del 30 % hasta 2030.
Estas estimaciones reflejan la magnitud del desafío energético al que se enfrenta el sector de los centros de datos.
Inteligencia artificial y minería de Bitcoin: diferentes necesidades de procesamiento
Aunque la inteligencia artificial y la minería de criptomonedas requieren importantes recursos informáticos, sus características y modelos de funcionamiento son diferentes.
En el caso de la minería de Bitcoin, la demanda energética está condicionada por factores como la cantidad de equipos utilizados, su eficiencia y las circunstancias económicas que influyen en la actividad.
Por otro lado, los centros de datos destinados a aplicaciones empresariales, servicios en la nube o modelos de inteligencia artificial responden a necesidades de procesamiento y funcionamiento distintas.
Esta diferenciación resulta importante para analizar correctamente el consumo eléctrico de cada actividad y comprender las particularidades de las infraestructuras que las soportan.
Desde esta perspectiva, SOCOMEC aborda el reto energético de la digitalización teniendo en cuenta la diversidad de cargas y requisitos técnicos que pueden presentar estas instalaciones.
Mayor densidad de potencia: un desafío para las infraestructuras eléctricas
La evolución de la inteligencia artificial está modificando las condiciones de funcionamiento de los data centers, especialmente por la utilización de servidores acelerados y procesadores capaces de concentrar una elevada demanda eléctrica en superficies reducidas.
Este incremento de la densidad de potencia obliga a revisar diferentes aspectos relacionados con el diseño y la capacidad de las instalaciones.
Entre los principales elementos que deben considerarse destacan:
Distribución eléctrica: dimensionamiento de los sistemas de acuerdo con las necesidades de potencia.
Refrigeración: capacidad para responder a las exigencias de los equipos informáticos.
Sistemas de alimentación: configuración adaptada a las cargas actuales y a las futuras ampliaciones.
Escalabilidad: posibilidad de aumentar la capacidad de la infraestructura conforme evoluciona la demanda.
A estas necesidades técnicas se suma otro factor relevante: la disponibilidad de suministro eléctrico.
La Agencia Internacional de la Energía advierte de que los plazos de desarrollo de nuevos centros de datos pueden ser inferiores a los necesarios para ejecutar determinadas ampliaciones de las redes eléctricas.
Por este motivo, tanto la conexión a la red como la potencia eléctrica disponible pueden condicionar la viabilidad y los calendarios de ejecución de nuevos proyectos.
La eficiencia energética y la continuidad del suministro, claves en los data centers
Ante el incremento de la demanda, mejorar el aprovechamiento de la energía disponible se convierte en una prioridad tanto operativa como económica.
Para ello, resulta necesario reducir las pérdidas asociadas a la conversión eléctrica, ajustar la capacidad de los equipos a las cargas reales y diseñar arquitecturas capaces de adaptarse al crecimiento de las instalaciones.
El objetivo es disminuir los costes energéticos de funcionamiento sin comprometer los niveles de protección y disponibilidad que requieren los servicios digitales.
En este escenario, los sistemas de alimentación ininterrumpida (UPS o SAI) desempeñan una función esencial, ya que permiten proteger las instalaciones frente a interrupciones y perturbaciones del suministro eléctrico.
La selección de estos equipos debe considerar diferentes parámetros, como la potencia requerida, la eficiencia energética, el comportamiento ante distintos niveles de carga y las posibilidades de ampliación.
Un dimensionamiento adecuado permite evitar la instalación de capacidad que permanezca infrautilizada y facilita la planificación de las inversiones conforme evolucionan las necesidades del centro de datos.
DELPHYS XL+ de SOCOMEC: alimentación de alta potencia para centros de datos
Dentro de sus soluciones de alimentación crítica, SOCOMEC dispone de DELPHYS XL+, un sistema orientado a centros de datos de nueva generación y aplicaciones que requieren una elevada potencia eléctrica, incluidas las infraestructuras preparadas para cargas de inteligencia artificial.
Su arquitectura modular permite cubrir un rango de potencia de 500 a 1.250 kW, adaptándose a diferentes necesidades de alimentación.
Según las especificaciones del fabricante, DELPHYS XL+ puede alcanzar una eficiencia de hasta el 98 % en doble conversión online.
Estas características permiten abordar aplicaciones de alta demanda energética teniendo en cuenta tanto la eficiencia como la densidad de potencia requerida por la infraestructura.
DELPHYS XM: modularidad y eficiencia para instalaciones críticas
Otra de las soluciones de SOCOMEC es DELPHYS XM, diseñada para infraestructuras críticas que necesitan combinar elevada potencia, eficiencia y flexibilidad de configuración.
Este sistema ofrece un rango de 300 a 800 kVA/kW y dispone de una arquitectura modular que permite adaptar su configuración a los requisitos técnicos de cada instalación.
La solución está concebida para responder a diferentes necesidades de disponibilidad y alimentación eléctrica, integrando criterios de eficiencia energética en el diseño de la infraestructura.
De esta manera, DELPHYS XM constituye una alternativa para instalaciones que requieren una configuración ajustada a sus condiciones de funcionamiento.
MODULYS XM: sistemas UPS escalables para el crecimiento de los data centers
La ampliación progresiva de la capacidad informática es otro de los factores que deben considerarse al planificar la alimentación eléctrica de un centro de datos.
En instalaciones donde la incorporación de servidores y nuevas cargas de procesamiento se realiza por fases, disponer desde el principio de toda la potencia prevista puede provocar que una parte de la capacidad instalada permanezca sin utilizar durante las primeras etapas.
Para responder a este escenario, SOCOMEC cuenta con MODULYS XM, una solución que permite configurar sistemas en paralelo de hasta 2 MW.
Su planteamiento facilita la ampliación progresiva de la capacidad UPS conforme aumenta la demanda energética de la instalación.
Además, permite establecer la redundancia necesaria para mantener los niveles de protección definidos en cada proyecto.
Esta capacidad de adaptación resulta especialmente relevante en centros de datos cuyo crecimiento depende de la incorporación gradual de nuevos equipos y servicios digitales.
STATYS: transferencia estática para mantener la alimentación de cargas críticas
La arquitectura de alimentación puede complementarse, cuando las características del proyecto lo requieren, con sistemas de transferencia estática.
En este ámbito, SOCOMEC dispone de STATYS, una solución que permite realizar la conmutación entre fuentes alternativas de alimentación ante determinadas incidencias eléctricas.
Su función consiste en mantener el suministro a las cargas conectadas mediante una transferencia rápida, de acuerdo con las condiciones eléctricas existentes y los parámetros establecidos en la configuración.
Este tipo de sistemas forma parte de las alternativas disponibles para diseñar infraestructuras eléctricas con diferentes requisitos de protección y continuidad del servicio.
¿Qué factores deben considerarse al seleccionar un sistema de alimentación crítica?
La elección de las soluciones de alimentación eléctrica para un centro de datos depende de las necesidades específicas de cada infraestructura.
Entre los principales criterios que deben evaluarse se encuentran:
Potencia requerida: capacidad necesaria para alimentar los equipos y sistemas conectados.
Perfil de carga: características de la demanda eléctrica durante el funcionamiento.
Autonomía necesaria: requisitos de continuidad del suministro establecidos para la instalación.
Redundancia: configuración de protección prevista en el diseño del proyecto.
Capacidad de ampliación: posibilidades de adaptación ante futuras necesidades energéticas.
Eficiencia energética: rendimiento de los equipos en función de su dimensionamiento y de las condiciones reales de utilización.
Aunque la eficiencia nominal de los equipos UPS constituye una referencia importante, el rendimiento energético final también está condicionado por la configuración del sistema y su comportamiento durante el funcionamiento habitual.
Por ello, la planificación debe contemplar tanto las necesidades actuales como las previsiones de crecimiento de la infraestructura.
SOCOMEC aborda los retos energéticos de la transformación digital
El desarrollo de la inteligencia artificial, la computación en la nube y la criptoeconomía está poniendo de manifiesto la importancia de contar con infraestructuras eléctricas capaces de responder a una demanda de procesamiento cada vez mayor.
El aumento de la densidad de potencia, las necesidades de refrigeración, la disponibilidad de suministro y la capacidad de ampliación son algunos de los factores que condicionan el diseño de los centros de datos.
Ante este escenario, SOCOMEC destaca la importancia de combinar planificación energética, monitorización, eficiencia, redundancia y arquitecturas escalables.
A través de soluciones de alimentación crítica como DELPHYS XL+, DELPHYS XM, MODULYS XM y STATYS, la compañía ofrece diferentes alternativas para abordar los requisitos de potencia, protección y continuidad eléctrica de estas infraestructuras.
La adaptación de los sistemas a las cargas reales y a las necesidades futuras constituye, así, uno de los aspectos fundamentales para afrontar el crecimiento energético de los data centers y las exigencias de la transformación digital.

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