
URSA, compañía especializada en materiales de aislamiento térmico y acústico, ha logrado reducir su huella de carbono en un 23,7 % durante los últimos cinco años, según el reconocimiento otorgado por el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO). Esta evolución positiva ha sido registrada oficialmente mediante la inscripción de la empresa en el Registro de Huella de Carbono, Compensación y Proyectos de Absorción de CO₂.
La compañía ha obtenido los sellos oficiales “Calculo” y “Reduzco”, distintivos que certifican tanto el cálculo de su huella de carbono como la reducción efectiva de sus emisiones, conforme a los criterios establecidos por la administración pública. Este reconocimiento ha sido validado por la Oficina Española de Cambio Climático, dentro del registro oficial del Ministerio.
El análisis de los datos correspondientes al periodo comprendido entre 2019 y 2024 refleja que URSA ha disminuido sus emisiones absolutas desde 26.762,61 hasta 20.418,52 toneladas de CO₂ equivalente, lo que supone una reducción del 23,71 %. Este descenso se ha producido al mismo tiempo que la empresa experimentaba un crecimiento de su actividad, con un aumento del 15,57 % en la facturación, lo que se traduce en una mejora del 33,99 % en la intensidad de emisiones por unidad de facturación.
“Medir con rigor nuestra huella de carbono nos permite tomar mejores decisiones y avanzar con hechos”, señala Ramón Ros, director general de URSA. “Estos datos demuestran que es posible crecer reduciendo el impacto ambiental, gracias a la mejora continua de nuestros procesos y al compromiso de todo el equipo con una forma de trabajar más eficiente y responsable”.
El sello del Registro de Huella de Carbono es un distintivo oficial que permite a las organizaciones demostrar de forma objetiva su participación en este registro y el grado de esfuerzo realizado frente al cambio climático. Este sistema diferencia entre las acciones de cálculo, reducción y compensación de emisiones, permitiendo identificar con claridad los casos en los que se han conseguido reducciones verificadas de emisiones en un periodo anual concreto.
En el caso de URSA, los sellos obtenidos certifican el cálculo y la reducción de la huella de carbono en los alcances 1 y 2, asociados a las actividades de producción y servicio de aislantes térmicos desarrolladas en sus centros de El Pla de Santa Maria (Tarragona) —donde se encuentran fábricas y oficinas— y en Madrid, donde se ubican las oficinas corporativas.
Para la compañía, este reconocimiento no supone un punto final, sino un paso dentro de un proceso de mejora continua basado en la medición rigurosa, la reducción progresiva de emisiones y la integración de la sostenibilidad como eje estratégico dentro de su actividad industrial.
