
GIACOMINI pone el foco en una cuestión clave para garantizar la durabilidad y el correcto funcionamiento de las instalaciones térmicas: la diferencia entre los tubos PERT y PEX. Aunque a simple vista ambos materiales pueden parecer similares por su aspecto, flexibilidad y aplicaciones habituales, su comportamiento a nivel molecular es completamente distinto.
Esta diferencia estructural influye directamente en aspectos fundamentales como el envejecimiento del material, la resistencia a la temperatura, la capacidad para soportar presión y las aplicaciones para las que cada tubo está realmente diseñado.
La estructura del polímero marca la diferencia
El PERT es un material termoplástico. Esto significa que, cuando aumenta la temperatura, sus cadenas moleculares pueden desplazarse entre sí. En condiciones prolongadas de calor y presión, este comportamiento puede favorecer la denominada fluencia, una deformación lenta y progresiva del material con el paso del tiempo.
El PEX, en cambio, incorpora un proceso de reticulación, mediante el cual se crean enlaces químicos entre las cadenas moleculares. Esta estructura tridimensional limita el desplazamiento interno del material y mejora su estabilidad frente a la temperatura, la presión, el envejecimiento y los esfuerzos mantenidos durante largos periodos.
Por este motivo, un tubo PEX correctamente reticulado ofrece una mayor estabilidad estructural en aplicaciones sometidas a condiciones más exigentes.
Cuándo utilizar PERT y cuándo optar por PEX
El PERT puede ser una solución adecuada para sistemas radiantes, siempre que se utilice dentro de sus condiciones de diseño y cuente con barrera antidifusión de oxígeno (BAO).
Esta barrera resulta imprescindible para evitar la entrada de oxígeno en el circuito hidráulico y proteger los componentes metálicos de la instalación. Sin ella, el tubo no debería emplearse en sistemas radiantes.
En aplicaciones de Agua Caliente Sanitaria (ACS) y fontanería, las exigencias son diferentes. En estos sistemas aparecen temperaturas sostenidas más elevadas, picos térmicos, presión continua y requisitos sanitarios específicos. Por ello, es fundamental comprobar siempre la certificación, la clasificación normativa, la presión máxima, la temperatura de trabajo y la aplicación autorizada de cada tubo.
Ensayos de vida útil y clasificación normativa
Las normas ISO no prueban literalmente un tubo durante 50 años, sino que simulan condiciones exigentes de funcionamiento para prever su comportamiento a largo plazo. Estos ensayos combinan temperatura, presión, tiempo de exposición y ciclos de envejecimiento acelerado.
En el caso del PERT, la norma ISO 22391 define su uso principalmente en Clase 4, correspondiente a suelo radiante y sistemas de baja temperatura.
Por su parte, la norma ISO 15875 para tubos PEX contempla un rango de aplicaciones más amplio, como ACS a 60 °C, ACS a 70 °C, suelo radiante de baja temperatura y sistemas de radiadores de alta temperatura.
Elegir el tubo adecuado para garantizar la durabilidad
La elección de un tubo no debe basarse únicamente en el diámetro o el precio. Es necesario comprender cómo se comporta el polímero, para qué aplicación ha sido diseñado y bajo qué condiciones deberá trabajar durante años.
Con esta explicación técnica, GIACOMINI recuerda la importancia de seleccionar materiales certificados y adecuados a cada instalación, especialmente en sistemas térmicos donde la durabilidad, la seguridad y la fiabilidad son factores esenciales.
