Nueva normativa para construir edificios más sostenibles

Vivir en edificios sostenibles es algo que nos beneficia tanto en el bolsillo (ahorro en la factura de la luz, el gas o el agua, por ejemplo) como a nivel de salud personal y del planeta, al reducir las emisiones contaminantes y, por ende, las enfermedades causadas o agravadas por estas y la destrucción del medio ambiente.

Para lograr que, al menos, todos los edificios de nueva obra de España sean eficientes y sostenibles, el Consejos de Ministros aprobó a finales de diciembre de 2019, una modificación del Código Técnico de Edificación, es decir, la norma que marca cómo se construye en España.

Estas nuevas reglas mejorarán los niveles de eficiencia energética de las viviendas y otras edificaciones, ya que se incorpora un Documento Básico de Ahorro de Energía. Así, se conseguirá reducir el consumo de energía en una media del 40% respecto a los edificios actuales.

Otro de los cambios más notables que introduce esta normativa es la rebaja de la energía primaria no renovable que pueden consumir los edificios, ya que señala un tope a la energía no renovable anual que puede consumir un edificio ara abastecerse de calefacción, refrigeración y agua caliente sanitaria.

Se trata de una normativa ambiciosa que conllevará la instalación de aerotermia en algunos lugares, ya que se trata de una norma prestacional. Esto quiere decir que describe las prestaciones que el edificio debe ofrecer en materia energética e influirá en las soluciones técnicas que se adopten al construir.

Todo esto implica que, con el periodo de adaptación de alrededor de seis meses, hasta mediados de 2020 no se empezarán a solicitar permisos de edificación conforme a la nueva normativa, lo que se traduce en que, posiblemente, las primeras edificaciones sostenibles no llegarán al mercado hasta el 2020.

Asimismo, también se incluyen normas de seguridad contra los peligros de la exposición a radiaciones ionizantes en la impermeabilización de edificios. Con ellas se quiere evitar que penetre el gas radón, presente en zonas con suelos graníticos, por lo que afecta a las medidas de impermeabilización de edificios.

Con todas estas medidas se concilia la prevención de la propagación del fuego a través de las fachadas con las nuevas exigencias de ahorro energético y la innovación tecnológica del sector.

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