Guía básica para no perderte en la digitalización de tu empresa

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Antes de la pandemia ya sabíamos que la digitalización de la sociedad en general y de las empresas en particular no era una opción. Las preguntas entonces eran ‘cuándo’ sería el momento más propicio o ‘cuánto’ tiempo duraría cada proceso. Pues bien, ya tenemos una de las respuestas: el momento ha sido ya. La contestación a la segunda cuestión es más difícil y depende de múltiples factores para los que caben algunas indicaciones y consejos como los que siguen en este artículo.

El último año hemos asistido en todo el mundo a una verdadera explosión en la digitalización de empresas. Los frutos han sido nuevos productos y servicios, formas alternativas de trabajar y de conectarse, tanto entre los miembros de las propias organizaciones como entre estas y sus clientes, prescriptores, proveedores, distribuidores, consumidores finales… pero siempre dentro del universo digital.

Esto ha supuesto para muchas un auténtico ‘salto de fe’ que les ha obligado a repensarlo todo, a movilizarse rápidamente para avanzar y cruzar el abismo de incertidumbre que introdujo la pandemia en nuestra sociedad. Lo primero que averiguaron quienes se atrevieron a lanzarse al vacío digital es que muchas de las tecnologías implicadas son una buena opción para optimizar costes, además de aportar valor a su negocio.

La siguiente lección aprendida simultánea o inmediatamente después es que la transformación digital es un proceso evolutivo. Esto, en el sentido más darwiniano del término. Es decir, cada paso que se da supone un cambio que mantiene inicialmente en funcionamiento todos los procesos anteriores, pero sienta las bases para otros nuevos y los que puedan venir después. De hecho, es un proceso tan vivo como lo esté la propia organización que lo afronta. Así pues, digitalizar una empresa no supone tirarla abajo y hacerla de nuevo, sino aprovechar lo que hay para avanzar en el día a día obteniendo réditos desde el minuto uno. El primero de los cuales —difícil de cuantificar, eso sí— es el incremento de la resiliencia ante futuras crisis.

¿Mono, bi, multi, omni… canalidad?

No hace falta ser un gurú del marketing para saber que tus clientes no compran siempre y únicamente en tu tienda física. Eso siempre ha sido así. Lo que es nuevo es que la peor amenaza, la más competitiva y letal para tu negocio, acecha emboscada en el mundo online. Pero como también sabes, la mejor defensa es un buen ataque. Así que manos a la obra.

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¿Cuándo fue la última vez que entraste en la web de tu negocio desde el móvil? Necesitas revisar en primer lugar tus canales de comunicación o de venta online utilizando los mismos medios que emplean habitualmente tus clientes. Y sí, el smartphone es el principal. No te limites a ver si puedes obtener información (precios, características, guías de instalación, fichas técnicas, etc.) sobre un producto o servicio concretos. Intenta comprar ‘de verdad’ en tu tienda online. ¿Es fácil? ¿Difícil? ¿Lento? ¿Rápido? ¿Satisfactorio? ¿No? Aquí tienes las primeras claves para actuar en consecuencia y de inmediato: llama a tu informático favorito.

Estaba claro desde el principio que algo de dinero ibas a gastar. Pero, si lo piensas bien, hacer que tu web esté a la última es solo el primer paso. Ahora tienes que llenarla de negocio y para eso está el marketing digital. Lo bueno de este último es que puede potenciar el tráfico no solo a tu web, sino también a tu tienda física. Eso sí, no te dejes apabullar por la jerga técnica y atiende a lo importante: el contenido y su difusión. Qué quieres vender y cómo lo vas a hacer.

Para lo primero probablemente no necesitas más consejero que tu propio instinto, tu experiencia y ‘saber hacer’ profesional. Pero para resolver el ‘cómo’, sobre todo en el mundo digital, seguro que necesitarás ayuda. Entre otras cosas porque tu plan de marketing digital deberá servirse de los canales que tus clientes utilizan habitualmente. Sí, hablamos de Google, Facebook, Twitter, WhatsApp, Telegram, LinkedIn, Instagram, YouTube… pero también —y esto es más nuevo— de las plataformas interactivas.

Estas han experimentado un auténtico ‘boom’ durante la pandemia. Permiten difundir todo tipo de contenidos en formatos extraordinariamente atractivos para tus clientes. Seguro que has oído y visto ejemplos de webinars, podcast, ferias online, guías de realidad aumentada, etc. ¡Pero cuidado! Recuerda: el ‘qué’ y el ‘cómo’ son igual de importantes. No primes nunca uno sobre el otro. No conseguirás lo que buscas tanto si difundes masivamente un contenido mediocre, sin atractivo o interés, como si te quedas a medio camino con la mejor de las ofertas.

Hay que tomar medidas

Bueno, si has leído hasta aquí es que estás dispuesta a hacer algo. La primera medida es la implantación de herramientas que te permitan aprovechar las oportunidades que ofrece el universo digital. ¿Y qué mejor que ‘universalizar’ el acceso a la información desde cualquier lugar y en todo momento? La forma más fácil de lograrlo es mediante la llamada ‘nube’. Las hay de todo pelaje: públicas, privadas, híbridas, de pago, gratuitas (hasta cierto punto), seguras… Las más reconocidas son; Amazon Drive, Dropbox, Google Drive, Microsoft OneDrive, NextCloud y Open Cloud, estas dos últimas basadas en Linux y el software libre.

Si necesitas renovar o crear la página web no te compliques, WordPress, MailChimp y HubSpot son las herramientas más conocidas y populares. Si bien todas comenzaron especializadas en un área concreta (gestión de contenidos, mailings y social marketing, respectivamente), ahora son plataformas muy completas con las que podrás hacer casi todo lo que te propongas. Y, si no, seguro que encuentras un software específico que conecte bien con cualquiera de ellas. Así podrás aprovechar todo el trabajo realizado hasta el momento.

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Para gestionar tus redes sociales, Hootsuite o Buffer, son las aplicaciones más comunes con las que podrás programar la publicación de tus contenidos, recopilar datos de tus audiencias, etc. Aunque para esto último te convendrá más Metricool, que permite revisar tus métricas, planificar el lanzamiento de tus contenidos y gestionar tu publicidad online en sitios como Google, Facebook, Twitter, LinkedIn y Tik-Tok, etc. de forma fácil y, sobre todo, en un único lugar. Esto último, créeme, es esencial si no quieres volverte loca. ¡Ah, casi se me olvida! Otra herramienta que no debes desdeñar por su enorme base de clientes actuales y potenciales es WhatsApp Business.

¿Un consejo? Hasta de un conejo

“Esto es lo que dice la sabiduría popular: escucha”. Es siempre el primer y mejor consejo. Además, en el mundo digital es incluso más fácil que en el físico. ¿En qué redes sociales está tu competencia? ¿Qué herramientas o aplicaciones de marketing utiliza? Por lo general y pensando en nuestros sectores de material eléctrico y FCC, los reyes indiscutibles son Facebook, LinkedIn, Instagram, YouTube y, por supuesto, un blog que contribuirá a traer tráfico a tu web, tienda online o landing page (página de llegada).

Los blogs son muy útiles para crear estados de opinión, informar sobre noticias de tu empresa o del sector que sean de interés para tus clientes o simplemente para hablar en profundidad de tus productos o servicios. Sin falsa modestia, tienes un buen ejemplo en este que estás leyendo ahora mismo. Eso sí, es imprescindible que sus contenidos sean originales y de calidad. Olvídate de ‘copiar y pegar’ porque así jamás conseguirás la notoriedad que buscas. Y, sobre todo, mantenlo actualizado con regularidad.

Esto último vale para el blog y para el resto de tus redes sociales, además de ser la base de nuestro segundo consejo: No abras ningún perfil de tu empresa queno vayas a actualizar regularmente”. No hay nada peor que una red social mostrando el último mensaje con fecha de hace meses. Proyecta una imagen de abandono, o peor, de falta de recursos o de profesionalidad. Si después de un tiempo ves que un perfil no funciona o no reporta el tráfico previsto, es mejor que lo cierres inmediatamente en lugar de relegarlo al olvido.

Be SMART” es nuestro tercer consejo. Se trata de aplicar un conocido concepto de marketing a la hora de plantear los objetivos de tu empresa ¡Y no solo en el mundo online! Viene de las iniciales en inglés de las palabras “específico, medible, alcanzable, realista y determinado en el tiempo” (Specific, Mensurable, Achievable, Relevant y Timely). Todos son elementos esenciales de un buen plan de marketing, pero el segundo es especialmente interesante y hace del marketing digital una herramienta única: la posibilidad de llevar un seguimiento del alcance y evolución de tus objetivos. Los datos que consigas te permitirán sacar tus propias conclusiones y ajustar o encauzar mejor tu estrategia empresarial.

Eso sí, tendrás que mantener una base de datos centralizada y actualizada constantemente. Este es el cuarto consejo. Si lo cumples, esta herramienta te abrirá un canal de contacto directo con tus clientes. Existen muchas técnicas para ampliar tu base de datos aunque la más habitual es ofrecer valor a cambio de los datos. Pero no olvides cumplir con la legislación de protección de datos si no quieres tener un disgusto.

Finalmente, un consejo que bien vale una vida: fórmate. Plantea la formación como una constante en tu profesión y en la de tu equipo. El mundo digital ofrece miles de oportunidades a tu alcance, desde libros electrónicos, seminarios online, debates en vivo, vídeos, canales informativos… todo lo que puedas imaginar y más. No es necesario alcanzar un nivel ‘máster’, pero cuanto más sepas del tema, mejor harás tu trabajo liderando la transición digital de tu empresa, además de capacitarte para valorar el que hace tu propio equipo.

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