El virus no se mueve, lo movemos nosotros… y los aerosoles

Photo by Anton Darius en Uunsplash
La OMS sigue considerando que las gotas de saliva exhaladas y el contacto con superficies contaminadas son las principales vías de transmisión del virus SARS-CoV-2 causante de la COVID-19. Sin embargo, se ha demostrado que el riesgo de contagio a través de la denominada ‘vía aérea’ es más elevado en interiores con poca ventilación. Se trata de los ‘aerosoles’, unas gotas microscópicas menores de 5 micras que se han convertido en el último gran reto para la industria de la climatización.

Debido a su minúsculo tamaño —unas 16 veces más pequeños que el grueso de un cabello humano— los aerosoles de SARS-CoV-2 pueden permanecer suspendidos en el aire durante cerca de una hora, desplazándose mucho más lejos que la distancia estándar de seguridad de dos metros. Si tenemos en cuenta que pasamos una media de 21 horas diarias en espacios cerrados, respirando cerca de 7.000 litros de aire a razón de una quincena de inhalaciones por minuto, no podemos descartar la calidad del aire interior como un factor de riesgo a tener muy en cuenta. Si a esto sumamos otros viejos conocidos como ácaros, hongos, polvo, alergenos, etc. la adaptación de los sistemas de climatización, ventilación y purificación a los espacios interiores se convierte en una necesidad inexcusable. Hablamos, sobre todo, de escuelas, centros sanitarios, dependencias de las administraciones públicas, instalaciones de servicios críticos de todo tipo, entre otras muchas.

El Ministerio de Sanidad, en su guía de “Recomendaciones sobre el uso y mantenimiento de los sistemas de climatización y ventilación” aconseja una ventilación del aire interior mínima de 12,5 litros por segundo y ocupante. Estos parámetros son los que el Reglamento de Instalaciones Térmicas en Edificios atribuye a un aire de buena calidad. Pero esta reglamentación se ha visto desbordada claramente por la agresiva virulencia del SARS-CoV-2. De hecho, para Fidel Espiñeira —Business Unit Manager AC de Haier Iberia— “ni el RITE ni ningún otro reglamento europeo recoge nada específico sobre la COVID-19. Ahora mismo —señala— solo se están dando recomendaciones sobre renovación e introducción forzada de aire del exterior, así como sobre el necesario mantenimiento de los equipos, la limpieza y la sustitución de filtros, etc.”.

Al margen de esto, Espiñeira comenta también que, por su antigüedad, la mayoría de los edificios residenciales en España están al margen de la normativa actual. “No así en aplicaciones colectivas —afirma— que sí suelen estar de acuerdo a la ley aunque a día de hoy no cubran las recomendaciones contra la COVID-19”. A este respecto, Nuno Lourenço —AC&B2B Iberian Sales Director de Hisense Iberia—, reconoce que es difícil hacer una valoración sobre la calidad del aire interior en los hogares y edificios españoles. “Podemos asumir que es buena si consideramos los equipos instalados —afirma—, pero lo más importante para garantizar una calidad óptima del aire es un buen mantenimiento de las instalaciones”.

En lo que sí están de acuerdo los expertos es en que los sistemas de climatización pueden y deben ser parte de la solución, sobre todo aquellos que combinan ventilación, procesamiento del aire, humificación, filtración en varias etapas, etc. Todos estos son solo algunos componentes importantes para la eficiencia de un sistema a la hora de garantizar una buena calidad de aire interior. Ya lo eran, de hecho, antes de la pandemia, como señala Santiago González —director técnico de Daikin AC Spain—, para quien hoy día estos elementos son aún más importantes si cabe y deben tenerse muy en cuenta en la elección de un sistema de climatización, pero “depende del tipo de instalación, si es de nueva edificación o ya construida, lo que determinará la idoneidad de una solución u otra. Desde Daikin —subraya— insistimos siempre en el estudio individualizado de cada caso para aportar la solución o soluciones más adecuadas”.

Otro punto de consenso entre los expertos es que los equipos de climatización que cuentan con una distribución por conductos permiten controlar mejor la calidad del aire interior en los edificios. “Gracias a los conductos —afirma Ramón Ros, director general de URSA— se renueva el aire introduciendo otro limpio del exterior que se mezcla con el del interior, lo que elimina gran parte del aire contaminado. Al contrario que los sistemas estáticos —continúa—, los conductos también permiten modular el caudal de aire en función de las necesidades de cada estancia, su ocupación, etc., mejorando la calidad del aire interior al tiempo que mantienen la demanda energética controlada”.

Economía y salud

De cara a la llegada del frío en los próximos meses queda descartada la opción de abrir puertas y ventanas para ventilar los espacios interiores de escuelas, oficinas y demás centros públicos de reunión. Además, se trata de una alternativa precaria que penaliza el consumo de energía indiscriminadamente, pues se renueva el aire por igual en todas las zonas independientemente de si es necesario o no. Pero el desperdicio de energía no es la única consecuencia económica negativa de una mala gestión de la calidad del aire interior. Aparte del contagio de COVID-19 hay otros muchos problemas respiratorios, irritación de ojos, nariz o garganta, estrés o problemas de sueño, etc. que suponen pérdidas de productividad y absentismo en el ámbito laboral. De hecho, el Observatorio de la Calidad del Aire Interior del Ministerio de Salud francés estima que el coste de la mala calidad del aire interior asciende a unos 19.000 millones de euros anuales en el país vecino.

En consecuencia, cuidar la calidad del aire interior es condición sine qua non para una economía más saludable. En esta línea, Santiago González recuerda que “los sistemas de climatización mejoran la calidad de vida de las personas contribuyendo a obtener entornos más saludables, gracias a los sistemas de filtrado que actúan sobre las partículas contaminantes, polvo, alérgenos, malos olores, pelos de mascotas, etc. aparte de bacterias y virus”. González subraya también que hay que tener en cuenta algunas claves esenciales para conseguir la máxima calidad del aire en espacios interiores: prestar atención a la ventilación, controlar la temperatura interior o asegurarte de la limpieza de los equipos, entre otras.

Para Ramón Ros “uno de los pocos aspectos buenos que ha tenido la pandemia ha sido conocer mejor las deficiencias de nuestros hogares. El confinamiento —afirma— ha puesto de manifiesto muchas carencias de las viviendas españolas que se podrían solucionar con la simple instalación de un buen material aislante”.

Tecnologías y calidad del aire interior

AUNA Distribución cuenta con un gran elenco de proveedores que ponen a disposición de sus clientes productos y soluciones para lograr la más alta calidad del aire interior. Por ejemplo, Daikin, además de diferentes sistemas de filtrado, dispone de la avanzada tecnología Flash Streamer. Se trata de un sistema que emite iones negativos que neutralizan las sustancias tóxicas contenidas en el ambiente, creando así una atmósfera confortable y segura.

Otro fabricante líder que provee a la red de AUNA Distribución es Haier. Este incluye en su porfolio tecnologías como Self Clean, filtros de micropartículas, tratamientos con iones de plata, lámparas UV o las próximas soluciones que incorporan Steryclean, que es una función de esterilización a 55 grados.

Hisense también ofrece una climatización segura y eficiente gracias a los sistemas de purificación y autolimpieza de sus aires acondicionados. Además, su tecnología NanoE —incorporada en los nuevos modelos Silentium Pro— es un novedoso sistema de purificación del aire que desodoriza, inhibe la proliferación de bacterias y virus, siendo también eficaz en la eliminación del polvo.

Otra tecnología puntera es la que incorporan los filtros Plasma Quad Plus en los sistemas de Mitsubishi Electric. Recoge las moléculas infecciosas y contaminantes presentes en el ambiente y, mediante un proceso de descarga eléctrica en su interior, las neutraliza. Este método de filtrado permite capturar partículas hasta 30 veces más pequeñas que el grueso de un cabello humano.

Por otro lado, el gigante tecnológico Samsung incorpora en sus equipos de climatización la función de autolimpieza, que evita la proliferación de microorganismos. Otra opción es el sistema Micro Plasma Ion de Samsung, que puede acabar con bacterias y enfermedades provocadas por el polvo de la casa, moho, etc. Finalmente, la empresa coreana ha incorporado a su novedosa gama Wind-Free (WiFi) Fast Cooling la tecnología Tri-Care Filter, que cuenta con un filtro de alta densidad para grandes partículas, así como un filtro de recubrimiento de zeolita para el polvo más fino que también elimina virus, bacterias y alérgenos.

Por último, en el área de conductos para climatización, la gama AIR de URSA incluye paneles y mantas de lana mineral de vidrio destinados a la construcción de conductos de climatización, así como para el aislamiento de conductos metálicos con altas prestaciones de aislamiento térmico y acústico. Además, proporciona protección frente al fuego y contribuye de forma notable a la calidad del aire interior de los inmuebles en los que se instala.

Photo by Daniel Ramos in Unsplash.

Dejar una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Puedes usar estas etiquetas y atributos HTML:

<a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>