Cómo usar la radiación UV para acabar con el COVID-19

En el mercado existen varias soluciones de desinfección con radiación UV que aseguran que, con su uso, se pueden eliminar los virus y las bacterias y, en un momento de pandemia como este, cada vez son más los que se interesan por este tipo de productos, pero ¿funcionan de verdad? Vamos a tratar de dilucidarlo de la mano de TRILUX.

Lo primero que tenemos que decir es que, según varios estudios científicos, el tipo de rayo ultravioleta empleado en estas soluciones es particularmente efectivo para destruir virus y bacterias, impidiendo su replicación. De hecho, se trata de un método básico de esterilización utilizado a diario en centros hospitalarios, aviones o fábricas de alimentación.

Dicho esto, hay que destacar que hoy en día no hay ninguna investigación científica que asegure al 100% que la luz UVC sea capaz de eliminar el COVID-19, aunque sí está probado que puede con otros coronavirus ya existentes.

Ahora ya sabemos que este tipo de luz puede eliminar los virus y bacterias, pero también hay que avisar de sus riesgos. Según un documento de posición de la Comisión Internacional de la Iluminación (CIE), la radiación UV germicida (GUV), se aconseja no utilizar dispositivos de UVC que expongan a las personas directamente a la radiación.

La radiación UV no es visible para el ojo humano, pero tiene efectos sobre nosotros: desde el bronceado de la piel y la producción de vitamina D, hasta aspectos perjudiciales como quemaduras, cáncer de piel o daños en la retina.

Según la longitud de onda y el efecto fisiológico, se distingue entre UV-A (400 – 315 nm), UV-B (315 – 218 nm) y UVC (280 – 100 nm). Cuanto más corta es la longitud de onda, más altos son los niveles de energía. Por lo tanto, la UVC es la radiación ultravioleta más potente, pero eso no es lo único que la hace efectiva.

En condiciones naturales, la atmósfera filtra la radiación UVC, mientras que los rayos UV-A y UV-B de onda más larga pueden atravesarla. El problema es que, a través de la exposición natural a la radiación UV-A y UV-B, los seres humanos y la naturaleza han evolucionado para desarrollar mecanismos de protección contra los daños causados por estos rangos.

Según el documento de la CIE, se subraya la eficacia de la desinfección profesional por UVC, pero se advierte contra el uso de dispositivos de desinfección por UV sin indicación médica en las manos u otras zonas de la piel. Señala explícitamente los riesgos para la salud.

Asimismo, todas las soluciones UVC recomendadas deben cumplir las normas de seguridad más estrictas y respetar los niveles de exposición exigidos legalmente (ICNRIP – Comisión Internacional de Protección contra las Radiaciones No Ionizantes).

A causa de estos momentos actuales de pandemia, TRILUX está apostando por el mercado de los sistemas de desinfección UVC.

 “Con nuestros conocimientos técnicos y de diseño, se pueden desarrollar sin problemas soluciones de alta calidad y seguridad. Actualmente estamos evaluando en qué medida tiene sentido ampliar nuestra gama de productos con soluciones UVC”, explica el Dr. Sebastian Knoche, director de investigación del Centro de Innovación de TRILUX.

En estos momentos no ofrecen dispositivos UVC germicidas. Pero consideran el desarrollo de dispositivos de purificación del aire. Destinados, por ejemplo, a sistemas de aire acondicionado en hospitales, escuelas y oficinas.

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