Autoconsumo compartido y comunidades energéticas

La feria EFICAM 2021, celebrada los días 3 y 4 del pasado mes de noviembre en el Pabellón de Convenciones de la Casa de Campo de Madrid, acogió una interesante jornada técnica sobre “Autoconsumo compartido y comunidades energéticas” impartida por Joan Francesc Roca, responsable de Energías Renovables de AUNA Distribución. Lo que sigue es un resumen de su alocución ampliada con nuevas aportaciones del conferenciante en exclusiva.

A partir de 2018 la Unión Europea da un giro significativo en su estrategia energética otorgando a la generación distribuida un papel de máxima relevancia. Hasta entonces, el paradigma eléctrico se basaba en grandes centrales de gran capacidad de generación y una red de distribución altamente capilarizada capaz de llegar a todos los rincones.

Este punto de inflexión se traslada paulatinamente a los países miembros, entre lo que se cuenta España, que venía arrastrando numerosas trabas técnicas, administrativas, económicas, etc. para el desarrollo del autoconsumo. El Real Decreto 244/2019, de 5 de abril, cambia las reglas del juego y elimina la mayoría de esas barreras, aunque aún quedan algunas asignaturas pendientes…

¿Cuáles son a su juicio las barreras pendientes de cara a una mayor liberalización del autoconsumo en España? ¿Qué cambios legislativos deberían producirse en nuestro país? 
“Es necesario articular fórmulas administrativas y técnicas que faciliten la accesibilidad a la red de distribución por parte de los autoconsumidores, y que estas no estén capitalizadas por las compañías distribuidoras que penalizan la socialización de los excedentes”.

Este cambio en el modelo energético se produce, como es sabido, en un contexto de transición en el que la humanidad debe lidiar con problemas universales como el cambio climático, la escasez de materias primas, la degradación medioambiental, la previsible falta de combustibles fósiles, etc. Por esta razón, se produce este movimiento universal hacia el desarrollo de las energías renovables, pero también y quizá más importante, hacia el cambio en el modelo de gestión de la energía.

A partir de ahora, la tendencia es buscar la eficiencia tanto en la generación como en la distribución, así como la sustitución imparable de los combustibles fósiles por fuentes renovables. Pero para tener eficacia es necesario un nuevo modelo de gestión de la energía. De ahí nacen las redes inteligentes, las comunidades energéticas de autoconsumo compartido, la socialización de la acumulación, etc. Se vislumbra así un nuevo marco de desarrollo futuro del que ahora solo vemos la punta del iceberg.

¿No resulta contradictorio el paradigma de la generación distribuida basado en el autoconsumo individual y colectivo, con los anuncios de creación de grandes centrales energéticas en Europa, como son las nuevas nucleares en Francia, los megaproyectos fotovoltaicos en España, eólicas offshore, etc.? 
“Estos proyectos son consecuencia de la inercia de un modelo energético del siglo pasado en el que los principales actores de este negocio siguen queriendo capitalizar la generación y suministro de la energía eléctrica, que sin duda fue y va a ser uno de los negocios más rentables de este siglo…”

Gestión de excedentes

En lo que atañe específicamente a la generación fotovoltaica para autoconsumo, entre las curvas típicas de generación y demanda instantáneas hay un monto de energía disponible que por lo general no se puede consumir directamente. Y aquí está el quiz de la cuestión en lo que se refiere a la gestión energética: socializar este excedente, lo que abre la puerta a las comunidades energéticas y al autoconsumo compartido.

Un ejemplo podemos verlo en la típica curva de generación fotovoltaica anual en la que, durante la época de mayor generación, es cuando se producen los mayores excedentes. Un sistema de almacenamiento en baterías que responda a esa curva estacional resulta muy complicado y sobre todo muy caro. La solución es compartir o intercambiar esos excedentes cuando se producen.

Hoy en día ya existen numerosas experiencias que se amparan en los casos previstos en el Real Decreto 244/2019, el cual permite el autoconsumo individual y colectivo, independientemente de si se trata de instalaciones con o sin vertido de excedentes a la red.

Generación compartida

En el caso especial de las instalaciones colectivas, el Real Decreto 244/2019 establece varias opciones. Una de ellas es el de una red interior a través de una línea directa desde uno o varios generadores hasta los autoconsumidores finales, pero sin pasar por la red eléctrica de distribución. Esto no supone que los puntos de generación y consumo estén dentro de una misma propiedad o deban ser necesariamente contiguos. Si se requiere, es posible tender la línea directa atravesando una calle o carretera, eso sí, cumpliendo con las reglamentaciones técnicas y administrativas pertinentes. Además, al no pasar por la red de distribución, no hay limitaciones de tensión, potencia, número de conexiones, etc.

Por el contrario, una instalación que vuelque excedentes a la red de distribución sí estaría sujeta a limitaciones de potencia y a los procedimientos técnico-administrativos que se establezcan con el distribuidor.

Otra opción para el autoconsumo compartido sería la interconexión de redes interiores, como es el caso de las comunidades de propietarios que disponen de una instalación fotovoltaica en una zona común. La energía producida se compartirá entre todos los autoconsumidores, sin pasar por la red de distribución, según se establezca en un contrato previo entre todos los implicados.

La gestión del sistema eléctrico se hará más compleja a medida que aumente el número de pequeñas instalaciones de autoconsumo. ¿Puede ser esto un obstáculo para el desarrollo del autoconsumo? 
No, la red eléctrica deberá ser inteligente no solo para aprovechar la fotovoltaica, sino también para cargar coches eléctricos o acumular frío o calor con los excedentes de procesos industriales o energías renovables, etc…. la gestión energética es imprescindible para la optimización de los cada vez más escasos recursos energéticos”.

Volcado a la red

Sin embargo, el Real Decreto 244/2019 permite también el autoconsumo colectivo volcando excedentes a la red de distribución. El legislador ha establecido tres posibilidades. Una es que todos los autoconsumidores cuelguen de un mismo transformador. Otra opción que también emplea la red de distribución es que los autoconsumidores estén separados por una distancia ortogonal (siguiendo el trazado de las calles) de hasta 500 metros, aunque no estén conectados al mismo transformador. En ambas opciones, todos los implicados deben estar asociados a una red de baja tensión.

Por el contrario, la tercera opción que prevé el Real Decreto 244/2019 es que los autoconsumidores simplemente compartan una misma referencia catastral. En este último supuesto, el legislador no pone impedimento alguno a que sean redes de baja o media tensión. Eso sí, en los tres supuestos mencionados hay que tener en cuenta que la energía que llegue a los autoconsumidores desde el generador, está sujeta a peaje puesto que pasa necesariamente por la red de distribución.

Los grandes parques fotovoltaicos son más eficientes en igualdad de potencia generada que las pequeñas instalaciones individuales o de colectividades reducidas ¿Debería fomentarse más la implantación de los primeros en detrimento de los segundos?
“En términos de eficacia energética, es indudable que si acercamos la generación al punto de consumo esto minimiza las perdidas en transporte a la vez que reduce las necesidades en infraestructuras de transporte. Ahora bien, para que esto sea así es necesario que las instalaciones distribuidas tengan un nivel de calidad y exigencias de seguimiento/mantenimiento equiparable a las requeridas en las centrales de producción”.

En resumen, el Real Decreto 244/2019 abre un nuevo marco para gestionar la energía más allá de la mera compensación o el almacenamiento de excedentes en baterías. Sin duda tendrá un gran impacto en la actividad económica general, ya que fomenta el empleo local y el autoconsumo, que ha demostrado ser una herramienta eficaz para la electrificación de la economía, condición sine qua non para la descarbonización y la transición hacia una mayor eficiencia y sostenibilidad de nuestra sociedad.

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